Summary
Antes de derribar la puerta del baño a patadas, cuento hasta 10 en voz alta, una estrategia que usaba mi abuelo, un hombre con poca paciencia. Como soy moderna, al método de mi abuelo le he incorporado el uso de la respiración. Es sencillo y te invito a probarlo: cuando estés perdiendo la paciencia, realiza una larga y profunda inspiración, y pronuncia el número uno. Relaja tu cuerpo mientras expiras y repite el proceso con el número dos, continuando con los demás hasta al menos el número 10. Si ya estás enfadada, continúa un poco más. Esta combinación de contar y respirar resulta tan relajante que te será difícil continuar enojada cuando acabes.
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Amigo Lector
Ahora sí que empezó el trajín en casa. ¡Otra vez la escuela!
Mi hija de 15 años es de las que se pegan...See the full content of this document
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