Summary
La situación de José es "un caso clásico", dijo Elsa Blanco, coordinadora de inmigración de La Fuerza Unida, una agencia que sirve a los inmigrantes hispanos en Glen Cove, Nueva York. "Una vez que algo se cae de la repisa, uno no sabe dónde cayó, y es difícil de localizar. Algunos funcionarios de inmigración dejan su empleo y uno no sabe qué pasó con sus archivos. Se pierden en el desorden".
"Pero los rezagos se han hecho peores desde entonces y, en algunos casos han alcanzado nuevos récords", dijo Margie McHugh, directora ejecutiva de la Coalición de Inmigración de Nueva York. "El presidente y el secretario del Departamento de Seguridad Interna Ridge dejaron que los retrasos en el procesamiento de casos de inmigración se inflaran durante los últimos años, y ahora quieren que los inmigrantes paguen tarifas más altas para esperar, sólo Dios sabe cuánto, que sus solicitudes sean revisadas".Aun cuando el servicio de inmigración está haciendo progresos, dice McHugh, "el rezago en las tarjetas verdes, que se produce a expensas del proceso de naturalización, toma mucho más tiempo ahora de lo solía tomar antes", agregó. "Los inmigrantes están frustrados por el juego de adivinanzas que consiste en cambiar personal de un área de rezago a otra, sin que jamás se haga progreso en arreglar el sistema. El presidente Bush y el secretario Ridge insultan la inteligencia de los inmigrantes al decir que la agencia puede rediseñar una solución a los rezagos sin agregar más personal".See the full content of this document
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Frustrada La Promesa Del Voto
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