Summary
Nuestra historia de los últimos dos siglos tiene cuatro parteaguas: Independencia, Reforma, Revolución y la (inconclusa) transición a la democracia. En los tres primeros, el impulso inicial, el protagonismo, surgió en el interior del país y la capital generalmente tuvo un papel secundario. La transición que todavía vivimos se distingue por ser pacífica --al menos con relación a los procesos anteriores-- y porque fue iniciada en la capital del país, aunque luego se ha ido apuntalando con acontecimientos de otras entidades. En el Distrito Federal empezó en 1964 una movilización de médicos y enfermeras que incluyó una primera, y muy modesta marcha al Zócalo. Se prolongó hasta 1965 cuando fueron aplastados por un régimen rígido e implacable. Unos años después, en 1968, surgieron las movilizaciones estudiantiles que rompieron el consenso que existía con los métodos autoritarios y que aceleraron las dinámicas que conforman la transición.
Antes de la marcha, el México organizado se dividió a favor y en contra. En la política y la historia los números cuentan y la magnitud y la energía de la manifestación obligó a los medios, políticos, ciudadanos y organizaciones a rehacer sus cálculos y rediseñar sus estrategias. Hasta los perredistas más recalcitrantes --una excepción notable es la de Andrés Manuel López Obrador-- han reconocido la necesidad de revalorar un acontecimiento que, afortunadamente, se liberó de la etiqueta de "marcha derechista". Pero los partidos arrastran una pesada inercia y les costará trabajo cambiar. Sin embargo, tendrán que reaccionar a la previsible multiplicación de las iniciativas ciudadanas a favor de la seguridad y de una rendición de cuentas.El desenlace final es todavía incierto, pero el pasado domingo los capitalinos salimos a exigir una redefinición en la relación con quienes nos gobiernan. Como en otros momentos de la transición, la sociedad tomó la delantera y mostró más vigor e imaginación que los partidos que son los grandes perdedores de la jornada dominical. Por el momento, el hecho revigoriza una agenda que languidecía y subraya que la consolidación democrática requiere y exige una constante participación ciudadana. ¿Lo entenderán los partidos y gobernantes?See the full content of this document
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La Marcha de Los Capitalinos
La marcha del domingo ¿será un efímero flamazo o el inicio de una relación diferente entre ciudadanía y gobiernos? Estrechamente relacionada está el recurrente ¿qué sigue? que acompañó la manifestación y que se repite constantemente desde entonces. Cualquier interpretación requiere de ubicar a la manifestación en la historia del cambio mexicano l...
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