Summary
Nayeli, de 20 años de edad y originaria de Michoacán, trabaja desde hace poco más de un año en un restaurante Spire. Cuando comenzó, los sábados y domingos eran los mejores días; cada mesera vendía regularmente 700 dólares, una suma que ahora se alcanza solamente en días extraordinarios. La nueva norma es poco más de 200 dólares. Las propinas, que llegaban a un promedio de 100 dólares, bajaron a menos de 50. Quienes dejaban cinco dólares, ahora dejan tres. De cuatro meseras, ahora trabajan dos.
Quienes dan la propina, la sienten como una recompensa a cambio de buen servicio, más allá del precio. Su uso se ha generalizado tanto, que se le considera prácticamente obligatoria, por lo que eso del "buen servicio" ya no incide. Quienes la reciben también la consideran un acto de apreciación del trabajo realizado por parte de un cliente. "Aunque no veas a esa persona nunca más en tu vida, cuando entre un nuevo cliente le recibirás con una sonrisa porque la gente aprecia lo que haces", me cuenta una mujer sobre sus días de mesera... y aspirante a actriz.See the full content of this document
Extract
Menos Propinas
En la actual situación económica, en la que la mayoría de la gente busca dónde recortar gastos, uno de los primeros rubros en reducirse es el de las propinas, lo que constituía hasta ahora una ...
See the full content of this document
Sponsored links
