Summary
"El paraíso no se ha perdido. Pero arde" una vez más. Los incendios típicos del inicio de la temporada que amenazan la idílica ciudad costera de Santa Barbara volvieron a rugir con su ya familiar ferocidad, transformando mansiones en cenizas y obligando a más de 30,000 residentes, de un total de 90,000 en la ciudad, a huir de sus hogares. Decenas de residencias fueron destruidas, reconoció ayer el gobernador de California Arnold Schwarzenegger. Posteriormente se especificó su número en 80.
"El huracán de fuego inició de manera dramática", dijo Gregg Patronyk, un veterano residente de la ciudad que se munió de una manguera y comenzó a mojar el techo de su casa cuando vio que otras se encendían una tras otra. "Las llamas llegaron a 200, 300 pies de mi casa".Las líneas de contención estaban ayer ocupadas por 1,400 bomberos de diferentes departamentos de la región, además de varios aviones. Por lo menos 10 bomberos resultaron heridos, incluyendo a tres que hallaron refugio en una casa durante el huracán de fuego. Se encontraban en buena condición en un centro de quemados de Los Angeles, pero dos de ellos debían ser operados. Otros lastimados mostraban problemas de inhalación de humo.See the full content of this document
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Peligra Santa Barbara
AP
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